Siri se vuelve inteligente gracias a Gemini
14 ene 2026
El mundo de la tecnología acaba de presenciar uno de los movimientos más curiosos de la década. Apple, esa compañía que siempre nos ha recordado que sus productos son “exquisitos” para gente con gustos igualmente “exquisitos”, ha tenido que bajar al barro. Sí, han decidido que su asistente estrella, Siri, necesita un trasplante de cerebro urgente, y el donante es nada menos que Google.
Parece que en Cupertino se han cansado de que Siri responda con un “esto es lo que he encontrado en la web” cuando le pides algo más complejo que poner un temporizador. La solución: integrar el motor de inteligencia artificial Gemini 3 Flash.
De la exclusividad al “pueblo llano”
Es irónico, ¿verdad? Durante años, el ecosistema de Apple ha sido un jardín vallado, elegante y presumido. Pero este año, para que Siri deje de parecer una tecnología del siglo pasado, han tenido que pedirle prestado el motor a los “paganos” de Android. Esa herramienta que cualquier usuario de un teléfono de 200 euros usa cada mañana para organizar su vida, ahora será el motor “premium” que moverá los iPhones más caros del mercado.
Esta alianza busca arreglar la falta de una IA conversacional propia que fuera realmente útil. Porque, seamos sinceros, por muy bonito que sea el acabado en titanio, si tu asistente no sabe razonar, te quedas atrás.
¿Qué ganan los “exquisitos”?
A pesar del golpe al orgullo, los usuarios de Apple (esos que no tocan un Android ni con un palo) saldrán ganando:
- Razonamiento real: Siri por fin entenderá el contexto. Ya no será una máquina de comandos rígidos, sino algo que se parece a una conversación.
- Visión multimodal: Podrás enseñarle una foto de tu cena gourmet y Siri (vía Gemini) te dirá cuántas calorías tiene o cómo se cocina, con la velocidad que los usuarios de Android ya daban por sentada.
- Sin esperas: Al usar el modelo Flash, las respuestas serán instantáneas. Se acabaron los “estoy en ello” mientras el aura de colores gira infinitamente.
La privacidad como excusa
Por supuesto, Apple envolverá todo esto en su habitual papel de regalo de “Privacidad Máxima”. Se dice que el procesamiento será híbrido: lo aburrido se queda en el iPhone y lo que requiere “inteligencia de verdad” se manda a Google de forma anónima. Una forma elegante de decir que, aunque usen tecnología de la competencia, lo hacen con más estilo.
Por ahora, esta integración está en pruebas, pero es la confirmación oficial de que, en la carrera de la IA, hasta los más “exquisitos” necesitan, a veces, un poco de la tecnología que el resto de los mortales ya usábamos cada día.